Soluciones operativas y tecnológicas a medida

Factoring; Qué es, tipos, ventajas e inconvenientes

Proceso de factoring

Flujo de factoring cliente, factor

¿Qué es el factoring?

El factoring es una operación financiera, por medio de la cual una empresa (cedente) cede las facturas generadas por sus ventas a una compañía de factoring (generalmente bancos o entidades aseguradoras, y otras). A cambio la compañía de factoring nos pagará el importe de las facturas cedidas menos un porcentaje de comisión.

Pongamos un ejemplo, para entenderlo mejor.
La empresa “Pinturas SL” presta sus servicios a “Locales Madrid”, y le emite una factura por los servicios prestados. “Pinturas SL” quiera anticipar el cobro de la factura y cede esta factura a la empresa “Banco Factor”.
“Banco factor” abonara el importe de la factura a “Pinturas SL”, una vez descontados la comisión y los gastos correspondientes. Ahora “Banco Factor” es el que tiene los derechos de cobro de la factura, por lo que “Locales Madrid” le tendrá que pagar el importe de la factura directamente a “Banco Factoring”.

Tipos de factoring

Existen dos modalidades de factoring, en función de la cobertura de riesgo de impago.:

Factoring con recurso:

En este caso la compañía de factoring no asume el riesgo de impago y podrá actuar contra la empresa cedente de las facturas en caso del impago del cliente.
La empresa cedente llevará acabo todas las medidas, incluidas las judiciales para garantizar el cobro. En el supuesto de que se imposible su cobro, la entidad de factoring devolverá las facturas a la empresa cedente y recuperará el importe anticipado. Esta modalidad suele ser la más común, salvo que la empresa sea muy grande y con buena clasificación crediticia.

Factoring sin recurso:

En esta modalidad, la compañía de factoring si que se hace cargo del riesgo de impago del cliente, no pudiendo actuar contra la empresa cedente si se produce finalmente ese impago.
Esto lógicamente supone un incremento en el coste de la operación, por lo tanto, la comisión para la compañía de factoring será mayor.

Ventajas:

Genera liquidez inmediata. Esta es la ventaja más clara, sobre todo si nuestro periodo medio de cobro está por por encima del plazo legal. Las facturas se pueden cobrar en el mismo momento en que se emiten.
Hay que tener en cuenta los siguientes aspectos: necesidad de liquidez, plazos de vencimiento de la factura y prever la cobrabilidad de la factura, ya que todo esto va a incidir en la comisión que nos va a aplicar la compañía de factoring.

No se generan deudas, solo en el factoring sin recurso. La operación es un intercambio de derechos de cobro, entre la empresa cedente y la compañía de factoring. De esta manera si la empresa necesita endeudarse lo podrá hacer sin que el factoring le perjudique ya que no consume CIRBE.

Ayuda en parte del proceso de la gestión de cobros. Puede considerase como una ayuda extra en una parte del proceso, ya que la empresa no necesitará destinar recursos a esta labor. Toda la parte de la contabilización y asignación del cobro se agiliza.

Análisis financiero y comercial. En las operaciones de factoring sin recurso, la compañía de factoring hará un profundo análisis tanto de nuestra empresa, así como de nuestra cartera de clientes. nos servirá de análisis financiero para nuestra empresa (nos dicen en que tenemos que mejorar) y como análisis comercial de la cartera de clientes (ya que no dirán que clientes son morosos y no los aceptan).

Inconvenientes:

Coste financiero:

Las compañías de factoring, cobran una comisión por cada operación en función del crédito, y suele ser entre el 1% y el 7%. Otro factor a tener en cuenta para el coste financiero es el interés en función del plazo de vencimiento de la factura, si decidimos anticiparla. Otro tipo de costes que nos pueden repercutir, son el coste de seguro, de estudio de operación o un importe mínimo.
Todo esto hay que negociarlo con cada entidad individualmente y dependerá de nuestra posición, solvencia, clientes, en definitiva, de la posición balance empresa.

Cuidado con el factoring con recurso:

Si operamos con esta modalidad, nos podemos encontrar que en el caso de que la empresa de factoring no consiga cobrar la factura, estaremos incurriendo en un coste “más algo” que si hubiéramos dejado de cobrar la factura.

Imagen hacia nuestros clientes:

Hay que ser especialmente cuidadoso con este paso. Tenemos que comunicar a nuestros clientes muy bien la operación, para evitar malas interpretaciones (que la empresa ha sido intervenida, o se encuentra en mala situación) y sobro todo insistir en la nueva cuenta bancaria para que ingresen el dinero.
No será la primera vez que tendremos que dedicar recursos y tiempo extra para hacer la conciliación de las facturas y tener que pagar a la compañía de factoring, facturas ya cedidas y que el cliente nos sigue pagando a nosotros.

Solo aceptan clientes solventes:

Puede suceder que la compañía de factoring, después del estudio de nuestra cartera, solo acepte a clientes que, por su solvencia y estandarización del proceso de pago, suponen el menor esfuerzo para ellos, quedándonos nosotros con los de más riesgo.

Inconvenientes para nuestros clientes:

Es posible que, para alguno de nuestros clientes, esto les resulte un inconveniente, ya que la capacidad de negociación que tienen con la empresa de factoring, para retrasar o fraccionar el pago, es menor que la que tendrían con nosotros. Hay que considerar también que habrá facturas no cedidas al factor, y que nuestros clientes tendrán que llevar un buen control, para saber a quién le tienen que pagar.

Comparte esta entrada: