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Cómo hacer frente a la gestión de cobros y reclamación de deudas durante la crisis del coronavirus (COVID19)

El coronavirus tiene al mundo entero en sus manos. No sólo está en riesgo la salud pública, sino que la economía mundial está seriamente amenazada. Esto se debe a que, para contener el virus, se están tomando medidas de choque en todo el mundo. Las fronteras se están cerrando, los eventos se están cancelando y los establecimientos de restauración, hostelería, y otras tiendas están cerradas.

Estas medidas son necesarias, ya que nuestra salud es lo primero. Sin embargo, también plantean otras preocupaciones para empresarios y trabajadores. Después de todo, sin trabajo no hay ingresos y sin ingresos no hay consumo. Para muchas empresas, por lo tanto, la crisis del coronavirus también causará problemas financieros y de liquidez. Esto conllevará en muchos casos a ERTES, ERES y en algunos casos al cierre de muchas de ellas. En el caso de muchos autónomos y microempresas, directamente al cierre.

Afortunadamente, los gobiernos europeos están inmersos en tomar medidas para apoyar su economía y tratar de inyectar liquidez al sistema, y tratar de paliar esta situación.

Gestión de cobros durante la crisis de COVID-19.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que es probable que muchas empresas se encuentren en una situación financiera delicada y les sea muy difícil pagar sus próximas facturas. La economía mundial se ha ralentizado, y las empresas se están enfrentando a una falta de liquidez.

Se espera una disminución de los pagos y un aumento del periodo medio de cobro. Aunque hay empresas que están adelantando el pago a proveedores, muchas otras (el 90%) no lo podrán hacer. ¿Cómo hacer frente a la gestión de cobros y reclamación de deudas durante la crisis del coronavirus (COVID19)?

Cuando uno de nuestros clientes, no hace un pago o se retrasa a la hora de realizarlo, tenemos que ver el historial de comportamiento de este cliente. Para ver si siempre han sido malos pagadores o ha sido achacable a la situación actual.

Si que aconsejamos a las empresas, que no reclamen los intereses de demora. Creemos que es un enfoque prudente y responsable. Una vez que pase esta situación, ya podemos volver si queremos al procedimiento anterior.

La gestión de cobros en esta situación requiere comprensión, responsabilidad y sentido común.

Es un momento para demostrar comprensión, y responsabilidad, siempre que este justificado y que podamos asumirlo. Todos nuestros buenos clientes tienen nuestro apoyo, si su historial como buenos pagadores le ha hecho merecedor de ello.

Por el contrario, si nuestros clientes han sido problemáticos en el pasado, no se han ganado ese mismo nivel de confianza y comprensión. Los intereses de nuestra compañía están en serio peligro con cada día que pasa. Una acción decisiva es necesaria con este tipo de clientes.

Si nuestros clientes no pueden cumplir con lo pactado.

Lo primero es hablar con ellos y conocer su situación. La pandemia COVID-19 está afectando a la economía mundial y, por lo tanto, debemos hablar a nuestros deudores de manera amistosa. Seamos comprensivos con la situación de nuestros clientes e intentemos negociar para llegar a un acuerdo de pago. Hay múltiples formas, negociando plazos de pago superiores, intentar que nos dé un medio de pago con el que podamos negociar. Después de todo, nuestros clientes tienen la intención de pagar su factura, pero no pueden hacerlo en su totalidad inmediatamente. Este enfoque muestra la comprensión de las circunstancias y la voluntad de ayudarles, lo que puede consolidar su relación comercial.

Sin embargo, antes de acordar un acuerdo de pago, es importante comprobar si esto es factible para ambos. Aconsejamos que se realice una verificación de crédito de nuestro cliente. Si, por ejemplo, acaban de pasar un mes difícil debido al coronavirus y por lo tanto pérdidas de ingresos, y si existe la posibilidad de que se recuperen, un acuerdo de pago puede ser útil. Sin embargo, si ya han retrasado los pagos antes o si su crédito ya era malo antes del brote de COVID-19, establecer un acuerdo de pago puede no ser la mejor solución.

 Otra opción es externalizar las cuentas que estaban en mora antes del coronavirus

Los clientes que llevaban más de 90 días de mora al 1 de febrero de 2020 son aquellos que no pagaban mucho antes de que el coronavirus fuera un factor. No se les debería permitir usar esto como una excusa.

Recordemos que estos clientes, normalmente no sólo nos deben a nosotros. Sino que a menudo tienen múltiples acreedores a los que no les paga. Los acreedores que actúan con mayor rapidez y decisión agotarán los fondos disponibles, mientras que los que emplean un enfoque pasivo probablemente no verán ninguna recuperación en su cuenta por cobrar.

Consideramos que es un buen momento, para que una empresa externa con experiencia se dedique a la gestión de estas cuentas.

No podemos acabar el artículo, sin ponernos nosotros como pagadores de nuestros proveedores y acreedores.

Si tenemos dificultades para cumplir con los acuerdos, hagamos lo mismo. Llamemos a nuestros proveedores y/o acreedores y expongámosles la situación en la que nos encontramos.

Muchas veces, el tiempo y sobre todo la falta de comunicación, suelen enturbiar las relaciones comerciales, y mas cuando se trata de dinero. Debemos tratar de encontrar la mejor solución lo antes posible, junto con nuestro proveedor.

Todos debemos actuar de manera responsable y con sentido común, para intentar sobrellevar esta situación de la mejor forma posible.

 

Si deseas más información sobre cómo hacer frente a la gestión de cobros y reclamación de deudas durante la crisis del coronavirus, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de este formulario: o en nuestra web: Sotam

 

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